A las calles voy contando mis penas, sin dolor.
Solo los árboles me escuchan sin juzgarme,
No hay personas que me vean, si lo hicieran, pobre de mí.
No importa que haga frío, camino y escribo sin ganas.
No quiero parecer idiota, aunque lo sea.
Si llego a casa caeré en el mismo pozo de siempre.
Por lo cual, camino más lento.
El sol calienta mi cuerpo de hielo, ojalá se derrita.
Las nubes tienen formas que no reconozco.
Pido perdón por llegar tarde.
En mi habitación, pienso... como siempre.
Y de nuevo, lo mismo de siempre, lo mismo... lo mismo... lo mismo...
No hay comentarios:
Publicar un comentario