viernes, 29 de octubre de 2010

Fin

Siento mi respiración,
la escucho tumbada en mi cama.
No pienso en nada o eso intento,
solo quiero dormir,
con la esperanza de verte en mis sueños.
Despierto,
es de día y la luz ciega mis ojos.
Los pájaros cantan
y yo no recuerdo nada;
No sé si soñé, ya no me importa.
Mi alma está oscura, negra.
Le tengo rabia a la vida,
no ha sido justa.
Intento ponerme en pie,
Mareada voy hacia el baño,
no sé si acabar con todo de una vez
o seguir sola hacia mi vejez,
sin tu amor,
sufriendo cada vez que veo tus ojos
tus labios...
y pienso que nunca podré rozarlos
ni pobrarlos.
Inútilmente celosa
al pensar en la suerte de esa persona
a la que le dirás te amo.
La tapa se  niega a abrirse,
las pastillas están dentro.
Por fin se abre y
regreso a la cama
con el pensamiento de que mañana,
se acabará mi sufrimiento.

jueves, 21 de octubre de 2010

Pensando en ti

Como decirte que mi ilusión se ha ido
como explicarte que esperanza ya no tengo.
Amanece en ésta cama vacía sin ti
y me resigno a entender, que éste es mi destino,
que no podré dormir, ni despertar contigo
porque así la vida lo ha decidido,
porque te amo más que a nadie
y no puedo demostrártelo.
Como decirte que al ver tu sonrisa
es el único momento en el que sonrío.
Y mentiría si te negara
que todo el día me gustaría estar a tu lado.
Que si me levanto cada mañana,
es por verte
si me acuesto,
es para soñarte;
y es que en noches heladas,
pensarte es mi dulce abrigo.
Sé que ni te tengo ni te tendré,
imagino que el calor de tu respiración
llega hasta mi cara y me despierta,
y cuando abro los ojos
te veo sonriéndome
mientras me miras dulcemente.
Luego despierto de mi sueño
y no estás, nunca estás.
Me siento completamente sola
en los momento en los que dejo de pensar en ti.
Pero pensar en ti me hace daño.
Y así continuamente paso mis días sin ti,
echándote de menos,
sin saber que hacer,
perdida...

lunes, 18 de octubre de 2010

Una carta más en el cajón

Aquí estoy otra vez, escribiéndote inútilmente  mientras escucho jazz encerrada en mi habitación. Mi habitación está oscura, solo hay una pequeña luz que ilumina el papel en el que escribo, miro a mi alrededor y todo está oscuro, como mi alma, nada tiene sentido, no aguanto más ésta tortura de amarte en silencio.
Estoy cansada de verte y hacer como si no pasara nada, necesito cada vez más tus palabras, tus miradas, tus abrazos, no pido nada más...
Ha llegado un punto en el que ya me da igual comer, beber, dormir, no necesito nada que no seas tú. Sin ti me falta la proteína que fortalece mi vida y el aliño que condimenta mi vida.
De nuevo estoy desahogándome y contando mis penas a un trozo de papel; siento que no puedo hacer nada más, ¿Cuántas veces he pensado en contarte esto que siento?...
Pero solo conseguiría apartarte más de mí.
Todas las noches creo que me muero, no quiero que amanezca un nuevo día y viva lo mismo de hoy, de ayer y de todo este tiempo que llevo amándote.
Cuento los días, horas y minutos que faltan para ver tus ojos y oír tu voz, y cuando estoy a tu lado siento que todo merece la pena, que, aunque, tú nunca me vayas a amar, me basta con sentir tu cuerpo abrazados y me basta oír tu voz diciéndome cualquier tontería.