Aquí estoy otra vez, escribiéndote inútilmente mientras escucho jazz encerrada en mi habitación. Mi habitación está oscura, solo hay una pequeña luz que ilumina el papel en el que escribo, miro a mi alrededor y todo está oscuro, como mi alma, nada tiene sentido, no aguanto más ésta tortura de amarte en silencio.
Estoy cansada de verte y hacer como si no pasara nada, necesito cada vez más tus palabras, tus miradas, tus abrazos, no pido nada más...
Ha llegado un punto en el que ya me da igual comer, beber, dormir, no necesito nada que no seas tú. Sin ti me falta la proteína que fortalece mi vida y el aliño que condimenta mi vida.
De nuevo estoy desahogándome y contando mis penas a un trozo de papel; siento que no puedo hacer nada más, ¿Cuántas veces he pensado en contarte esto que siento?...
Pero solo conseguiría apartarte más de mí.
Todas las noches creo que me muero, no quiero que amanezca un nuevo día y viva lo mismo de hoy, de ayer y de todo este tiempo que llevo amándote.
Cuento los días, horas y minutos que faltan para ver tus ojos y oír tu voz, y cuando estoy a tu lado siento que todo merece la pena, que, aunque, tú nunca me vayas a amar, me basta con sentir tu cuerpo abrazados y me basta oír tu voz diciéndome cualquier tontería.
No hay comentarios:
Publicar un comentario