martes, 1 de marzo de 2011

No volví a verle

Sus años ya eran avanzados, sus uñas largas y un poco amarillentas. Cuando lo vi me impresionó su color, era extraño pero me gustaba. Estaba bastante sucio y decidí acercarme a él. Sabía que ya iba a formar parte de mi vida. Le empezé a querer y sentía la necesidad de darle cariño, todo el que no había tenido. Poco a poco esa suciedad del primer día fue desapareciendo. Cada día le veía más alegre, me tenía más confianza; y no olvido el día en que le ví sonreir. Le ayudé a ser feliz y él me ayudó a serlo a mi...
Sus ojos cada día brillaban más, ya no podía vivir sin él y entonces... un día desapareció. Cuando le sentía en mi corazón, cuando era imprescindible en mi vida, desapareció.
Me llené de desesperación, no podía dejar de llorar y no entendía porque se había ido.
Pasó el tiempo... y entendí que nada es para siempre, que lo había hecho por mí. Por mí y por mi felicidad.

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